Internet es un medio digital muy eficaz para transmitir información. Grandes volúmenes de información circulan a través de estos caminos, que se interconectan unos a otros formando una gran red desafiante para los navegadores que se inician y están dispuestos a transitar sobre estos sinuosos senderos. Senderos que unen puntos remotos en segundos y, tal vez, puntos que son cercanos en miles de horas. Esta gran red se asemeja más a un laberinto que a un camino lineal y organizado, adoptado por la cultura moderna por su simplicidad. Es decir que podemos encontrar más de un sendero para hallar nuestro objetivo. Lo importante es que debemos aprender a recorrer esos caminos sin perdernos, como nos sugiere Von Lohenstein en su libro “Inscripciones para un laberinto” (1676): "Cuánto os engañáis, mortales, viendo en ese engañoso edificio un engaño que pretende confundirlos... El que vague racionalmente por el edificio, ése encontrará el camino de su salvación, el hilo conductor de la verdad".
Texto: Pessoa Borde, Ripper Kóss, Rodríguez B. SIGraDi 2000. Ed. PROURB. Universidad Federal de Río de Janeiro. Capitulo: Méndez, Pimentel. Ontología de la Red. Fragmentación, multiplicidad, multidireccionalidad.
Texto: Pessoa Borde, Ripper Kóss, Rodríguez B. SIGraDi 2000. Ed. PROURB. Universidad Federal de Río de Janeiro. Capitulo: Méndez, Pimentel. Ontología de la Red. Fragmentación, multiplicidad, multidireccionalidad.

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